¡Hola a tod@s!

Iniciamos esta semi vuelta de vacaciones (semi, porque aún me queda una semanita para volver a escaparme ;-)) con novedades. Unas novedades propuestas por mi querida amiga Inés y que han dado lugar a abrir un espacio de “Testimonios” para aquell@s que quieran compartir su visión respecto a los temas tratados en MAZAFÍN.

Es así, como Inés me envío unos escritos que hoy empieza a compartir con vosotr@s.

Inés: agradecerte que hayas querido compartir a través de MAZAFÍN tus pensamientos y reflexiones sobre este universo afrodescendiente.

Y ya sólo tengo que añadir….

¡OKANE!

 

Inés María Ndjoli Malonga, Ikalidi

 

Hello world!:

Me llamo Inés María, mi nombre africano es Ikalidi, el cual lo llevo con mucho orgullo, ya que era el nombre de mi abuela materna. Me dedico a la atención de las personas en sus necesidades más básicas y soy formadora de gente joven. Tengo muchas aficiones y entre ellas, la escritura; espero que disfrutéis con estas reflexiones y que os puedan aportar algo positivo para vuestro día a día, como me ha sucedido a mí.

HACIA UNA VERDADERA IDENTIDAD

A menudo, y sin saber exactamente por qué, tenía una constante y permanente “sensación” de sentirme desencajada, desubicada…fuera de lugar; no tanto por un problema psicológico, podríamos decir, o por una carencia afectiva, ni mucho menos por una baja autoestima o una cierta tendencia al apocamiento…más bien, por un tema de poseer mucha “información” y “no saber” cómo administrarla, ni gestionarla. Con el paso del tiempo, el conocimiento propio y la experiencia, fui observando que, gran parte de ello se debía al hecho de ser y, lo digo así, ser (que no “sentirme”) de dos lugares totalmente diferentes.

En mi caso, (como en también es el de muchos), ser europea y africana a la vez te aporta una cierta cosmovisión de las cosas, las personas, los acontecimientos…y una riqueza tal, que no se puede explicar. Podría haber sido australiana… ¡me apasiona Australia! y europea…; o americana y africana…pero no… ¡Soy afroeuropea! Como muchos…y estoy orgullosa de serlo. Y eso, conlleva sus ventajas… y sus inconvenientes. Por ejemplo: a la hora de interactuar con la gente; en el modo de exponer tus ideas; de decir las cosas; de cómo te las dicen; cómo impactas en los demás y cómo impactan en ti; tu sensibilidad; tus reacciones; tu forma de ver la vida; de sobrellevar el sufrimiento, las situaciones duras, arduas, difíciles; de mantenerse “fiel” frente a un objetivo propuesto; tu manera de aportar, etc… todo esto y mucho más, brota constantemente en nuestro interior con esos dos “matices” que llevamos dentro los afroeuropeos; constantemente bullen ideas afroeuropeas; comida afroeuropea, creaciones afroeuropeas, lazos afectivos afroeuropeos…¡Es inevitable!…

Por ello, me parece primordial: por un lado, no negar ni una, ni otra parte (no se sorprendan… que de todo se oye); porque, en el fondo, sería como negarse a uno mismo, o una parte de sí mismo; y por otro, fomentar ambas tendencias a la vez, independientemente del interlocutor que tengamos delante y de las circunstancias en las que nos encontremos… ¡Todo un reto!

Inés María Ndjoli Malonga

 

 

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