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  5. CONVENIO DE BAMAKO

«Nairobi, 30 de enero de 2018 – Las naciones africanas han estado en el centro de incidentes relacionados con el vertido de desechos peligrosos durante mucho tiempo. Desde el derrame de barriles de residuos tóxicos en Koko, Nigeria, en 1988, y el escándalo del Probo Koala en Costa de Marfil, en 2006, hasta las actuales montañas de desechos electrónicos que amenazan la salud en el oeste de África, el continente sigue siendo severamente afectado por los productos químicos nocivos.

En un esfuerzo por evitar que ocurran de nuevo incidentes como “Koko” y “Probo Koala”, y para reforzar los tratados internacionales existentes que abarcan el envío y la eliminación de desechos peligrosos, según lo establecido en los convenios de Basilea y Bamako, los Estados africanos se reúnen en la segunda Conferencia de las Partes (COP2) del Convenio de Bamako.

La conferencia, que se realiza del 30 de enero al 1 de febrero de 2018, en Abiyán, Costa de Marfil, será una plataforma para discutir formas y medios de garantizar que el continente se deshaga de los desechos peligrosos y contribuya al logro de un planeta libre de contaminación….» Mohamed Atani, Oficial Regional de Comunicaciones en África, ONU Medio Ambiente.

Estos párrafos pertenecen a la entrada del comunicado de prensa que hace unas semanas leí en la web del Programa de Medio Ambiente de Naciones Unidas, “Convenio de Bamako: África evita convertirse en un vertedero de desechos tóxicos”. El Convenio de Bamako (Bamako, capital de Mali) nace desde y para África. Es un tratado que amparado en el Convenio internacional de Basilea – convenio que prohibe a los países más desarrollados exportar y verter residuos peligrosos en los países menos desarrollados- refuerza el control de residuos importados en África y entre paises africanos. También cubre las «lagunas» jurídicas que presenta el Convenio de Basilea, sobretodo, por lo que respecta a la exportación de residuos para su reciclaje, en este punto, los países africanos firmantes del Convenio de Bamako declararon la total prohibición de la comercialización de residuos para reciclar y evitar así, la proliferación de vertederos inclontralados de residuos peligrosos en los paises de recepción.

El primer Convenio de Bamako se firmó en 1991 y entró en vigor en 1998. Este 2018, ratificado por 25 países africanos, se ha celebrado el segundo Convenio de Bamako, cuyo lema es: «El Convenio de Bamako: una plataforma para una África libre de contaminación«. Esperemos, que así sea.

 

https://en.wikipedia.org/wiki/Bamako_Convention#/media/File:Bamako_Convention.svg

 

Resumen ejecutivo del Convenio de Bamako, 22 de enero de 2018

Objetivos principales:

  • Prohibir la importación de todos los residuos peligrosos y radiactivos al continente africano;
  • Minimizar y controlar los movimientos transfronterizos de los residuos peligrosos en el continente africano;
  • Prohibir todo vertido de residuos peligrosos en mares, océanos y aguas continentales y, la incineración de los mismos;
  • Asegurar que la eliminación de residuos se realice de una manera ambientalmente correcta;
  • Promover una industrialización más limpia y eficiente que cumpla con los límites de emisión establecidos y,
  • Establecer el principio de precaución y yo añadiría, la prevención de los residuos y con ésta, la reducción de los residuos en su origen.

Dentro del paraguas de protección medioambiental que representa el Convenio de Bamako, podríamos acordarnos del proyecto de la incineradora de la empresa «Repipe» de Addis Abeba -capital de Etiopía y uno de los países firmantes del Convenio de Bamako-, proyecto sobre el que escribí en el post «El vertedero de Koshe. Un mal sueño..» y que constituye una apuesta a una parte de la buena gestión de los residuos urbanos en África.

El Convenio de Bamako es más que una serie de buenas intenciones ratificadas por 25 países africanos que han apostado por llevar un control de los residuos peligrosos dentro y fuera de sus fronteras, sino que establece mecanismos que lleven a sus ciudadan@s y futuras generaciones a vivir un vida saludable, en un entorno, saludable. Para accionar estas ideas se ha establecido un plan presupuestario en el que cada país debe asumir con una parte de sus recursos económicos propios el gasto que supone llevar a cabo las acciones contempladas en el Convenio de Bamako. Una buena inversión presente y futura.

 

Plan de trabajo y presupuestos para el período 2018-2019

Este convenio es una plataforma desde la que establecer acciones y mecanismos que velen por la salud de las personas y por el medio ambiente; es una oportunidad para crear alianzas entre países africanos con niveles de desarrollo -en diferentes ámbitos- muy desequilibrados y entre países aliados; es una muestra de responsabilidad sobre lo propio y de no esperar que los problemas de África sean solucionados y gestionados por países no africanos; es afrontar un reto común en el que tod@s nos jugamos mucho. Es salud, es amor por la tierra y es, empleo. Empleo Verde.

En este 1 de mayo, el «Día de l@s trabajadorxs», hay que poner sobre la mesa que al igual que trabajos con un largo histórico se destruyen, también hay nuevos trabajos no precarios que se crean. Los residuos tienen un valor y  bien gestionados pueden aportar grandes beneficios económicos en los que la prevención, una gestión eficiente, una correcta eliminación y la prolongación de su vida lo máximo posible sean las máximas a cumplir. Y para lograrlo, recursos económicos, capacitación humana y transformación.
Que este compromiso responda a una verdadera África sin contaminación y a nuevas formas de empleo que respeten la salud, el medio ambiente y la dignidad de las personas.
FELIZ 1 DE MAYO! OKANE!!

 

ISMAEL LO – AFRICA

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